3 de mayo de 2017

SI CRISTO FUNDÓ UNA IGLESIA ¿POR QUÉ HAY TANTAS IGLESIAS CRISTIANAS?

Las Escrituras son claras al decirnos que Jesús fundó una Iglesia: “te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt. 16,18). Hace una promesa a Simón, uno de sus apóstoles, cambiándole el nombre a Pedro (que significa Piedra). Sobre él, edificaría ésta Iglesia y de este modo lo constituyó como primer Papa de la Iglesia naciente. Si esto es así, entonces, por qué tantas Iglesias, algunas estadísticas del 2016 arrojan que hay más de 45 mil distintas iglesias cristianas en todo el mundo, ¡CUARENTA Y CINCO MIL! ¿Qué fue lo que pasó?

27 de agosto de 2015

SOBRE EL CULTO DE IMÁGENES EN LA IGLESIA CATÓLICA.

En reiteradas ocasiones me han dicho que si la Sagrada Escritura en el decálogo dice: “No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra” (Dt. 5,8), por qué nosotros los cristianos católicos insistimos en venerar en el culto litúrgico las imágenes.

Quienes basados en este pasaje, lo toman aisladamente y no analizan el contexto y el idioma en el cual fue escrito dicho pasaje, cometen un error. Las sagradas Escrituras, no son un libro, son un compendio de 73 libros, entre los cuales, cada uno tiene su propio contexto histórico y por tanto sus propias circunstancias que lo envuelven. El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo y arameo mientras que el Nuevo Testamento fue escrito en griego. De modo que para comprender realmente lo que quiere decir un texto de la Escritura Sagrada, es imprescindible tomar en cuenta todos estos elementos. Lamentablemente, la mayoría de los pastores de las sectas protestantes, no cuentan con la preparación necesaria para acercarse a un estudio objetivo de la Escritura, y por eso, con argumentos fanáticos y falaces nos acusan a los católicos de idolatría, sin si quiera tener claro qué es realmente tal cosa.

20 de octubre de 2013

Encuentro con una mujer de la "mala vida"

Hoy estuve en una misa en la Catedral, como iba con el seminario usaba el traje clerical. Al terminar la misa, decido ir a comer un cepillado, pues el calor me producía sed, al terminar el cepillado, cuando iba a botar el vaso desechable en un contenedor de basura de la plaza Bolívar, me llevé una sorpresa, había una mujer sentada en una de las bancas, quien me saluda con mucha amabilidad y hace la tradicional pregunta de quien ve a un joven vestido con traje clerical: "Buenas, ¿usted está estudiando para ser cura?", le saludo y le respondo que "sí". Hasta este momento, en mi mente, esto se trataba de una conversación tradicional y las respuestas a tal conversación estaban ya preestablecidas en mi cabeza, acto seguido, ella continúa las preguntas: "¿Cuánto le falta?", yo respondo: "ya me falta poco".

10 de febrero de 2013

EL CIELO


“JESUCRISTO SUBIÓ A LOS CIELOS, 
Y ESTÁ SENTADO A LA DERECHA DE DIOS, PADRE TODOPODEROSO”


El cielo es el estado de felicidad eterna. Se trata de un retorno al estado de la humanidad anterior a la caída, un segundo y renovado Jardín del Edén en el que la humanidad se reúne con Dios en un perfecto y natural estado de existencia eterna. Esta reunión se logra mediante la obra redentora de Jesucristo de morir en la cruz por los pecados de la humanidad. El cielo es, pues, el estado de gozo, paz y felicidad infinita y eterna.

1 de febrero de 2013

NO ROBARÁS…

A menudo escuchamos cuando conversamos sobre ética o moral que la mayoría de las personas dicen: “Yo soy bueno (a) yo no robo ni mato…”. Pareciera que la moral cristiana se redujera, simplemente, a un no hacer y no sólo no hacer; sino a estas dos acciones específicas.
Sin embargo, a pesar de que éstas personas dicen esto, muchas veces sus acciones traicionan sus palabras. En efecto, se cree que robar es solamente tomar lo que no es mío sin que el otro lo note, o apuntar con un arma o violentar de alguna manera a otra persona para que me dé lo que no me pertenece. Es necesario saber que robar va mucho más allá que esto.
Existen múltiples maneras de robar y no todas son tan fáciles de ver. En esta ocasión, queremos detenernos en algunas que pueden estarnos ocurriendo y no sabemos que estamos atentando contra el séptimo mandamiento:

20 de mayo de 2012

Abordaje histórico de la relación ciencia- religión


La ciencia y la religión, han estado en constante contacto a lo largo de la historia. De principio, en la antigüedad, no se encuentra una problemática entre la ciencia y la religión, sino una relación amena entre ambas.
Sin embargo, la ciencia y la religión no se han llevado muy bien a lo largo de la historia. En efecto, muchas personas las consideran enemigas desde hace mucho tiempo. Así, encontramos diversos choques entre ambas que han llevado al ser humano, muchas veces, a parcializarse hacia una en específico.
En esta sección, abordaremos a groso modo una visión histórica general de la relación entre ciencia y religión, entre la fe y la razón:

1 de diciembre de 2011

Las Bienaventuranzas


 En la Biblia, “Bienaventurados” o “dichosos son los…”, es una fórmula corriente en los Salmos y en la literatura sapiencial del Antiguo Testamento; también aparece con frecuencia en algunos libros del Nuevo Testamento, especialmente en Apocalipsis.
Lo primero que intentaremos hacer, es una básica referencia etimológica sobre el tema que nos compete, es decir, sobre la felicidad en las bienaventuranzas. Μακάριοι, es el adjetivo griego utilizado en el Evangelio para introducir las gracias expuestas en el pasaje bíblico de las Bienaventuranzas. Traduce, primeramente, dichoso, afortunado, pero también se puede traducir como feliz[1]. De esta última opción nos valemos para presentar el texto de las bienaventuranzas como propuesta de felicidad en Jesucristo.

7 de febrero de 2011

Aristóteles, El Estagirita (384-322 a.C.)

Filósofo griego, considerado, junto a Platón y Sócrates, uno de los pensadores más destacados de la antigua filosofía griega y posiblemente el más influyente en el conjunto de toda la filosofía occidental.

Nació en Estagira (actual ciudad griega de Stavro, entonces perteneciente a Macedonia), razón por la cual también fue conocido posteriormente por el apelativo de El Estagirita.

8 de diciembre de 2010

Utilización de las nuevas tecnologías como medio y como método para la educación.

La educación es uno de los elementos más importantes en toda sociedad, si no es el más importante. En efecto, a través de la educación, es posible cambiar la realidad de vida de una sociedad entera, ya que, en el proceso de formación de las personas, es posible ir moldeando su conducta para lograr un fin determinado. Lamentablemente, en nuestro país, no siempre se ha dado a la educación el lugar que esta merece. Además de que no se le ha dado la continuidad a los proyectos macro emprendidos.
            Sin embargo, es importante resaltar que con la evolución de las tecnologías de la comunicación, la educación ha recibido un fuerte apoyo, pues, las mismas, han ofrecido tanto a los docentes como a los alumnos, grandes oportunidades en el proceso enseñanza- aprendizaje.

24 de octubre de 2010

Oppenheimer dice que la educación es la única vía para que Latinoamérica supere atraso

Solo un gran acuerdo nacional entre grupos sociales, sindicatos y partidos puede convertir en prioridad alcanzar una educación de calidad para “salir del hoyo” y superar el atraso ancestral, dijo el periodista y escritor Andrés Oppenheimer.
El periodista argentino, quien visitó México para promover su más reciente libro, “Basta de Historias” (Debate, 2010), calificó como “un disparate total” que los latinoamericanos estén “tan obsesionados por el pasado”.
‘Los partidos y sindicatos pueden mantener discrepancias, pero en materia educativa deben establecer acuerdos’, aseguró

El papel del docente como sujeto social

La labor del docente en nuestra sociedad, suele ser menospreciada con frecuencia, en gran parte, por tratarse de una profesión que no persigue fines económicos. Si bien es cierto, el docente, no recibe las mejores remuneraciones correspondientes a su arduo trabajo. Sin embargo, es importante resaltar el papel del mismo y el alcance de la docencia en una sociedad.
            En manos de los profesionales de la enseñanza está en gran parte el futuro del país, pues, dependiendo de lo que se enseña hoy en las escuelas, liceos y universidades, veremos un tipo de ciudadano en el mañana.

La educación en la Venezuela del siglo XXI



Actualmente Venezuela se encuentra en un momento histórico muy particular, en efecto, la situación política-económica- social que atraviesa nuestro país ha afectado de forma negativa todos los campos de la vida diaria de los venezolanos y venezolanas. Así, estamos ante un proceso denominado el socialismo de siglo XXI, con ideas de aplicación marxista- castrista, donde los poderes e instituciones del país se han parcializado como apoyo a un régimen totalitario que, por razones constatables con la realidad, no busca el bien social.
Ahora bien, ante un panorama como este, hablar del sistema educativo venezolano, es hablar de un sistema muy bien organizado en teoría, en las leyes, en el ideal; pero que cuando lo confrontamos con la realidad, vemos que dicho sistema no se lleva a cabo de la mejor manera, pues encontramos deficiencias marcadas en los diversos campos de la educación.

18 de septiembre de 2010

Sentido y origen de la muerte

El ser humano, por naturaleza, busca una explicación a los diversos acontecimientos que en su tránsito por este mundo va experimentando, así, constantemente se pregunta, qué es el hombre, el porqué de su estadía en el mundo, qué es el mundo… sin embargo, al hablar de la muerte, la naturaleza humana entra en crisis. En efecto, por naturaleza, el ser humano tiende a la vida; pero consigue que está condenado a muerte desde su nacimiento. Esta condenación es una agonía que afecta al hombre, no sólo en el preciso momento de morir, pues la muerte no es un instante, la muerte es una constante, se comienza a morir desde el momento en que se toma conciencia de que estamos condenados, de que nada puede evitarnos tal experiencia. “El hombre es un ser muriente tanto como ser viviente”[1]

Soren Kierkegaard, La paradoja de la fe ante la muerte

La muerte es un fenómeno del cual no podemos escapar, todo aquel que vive tiene por seguro que morirá. Por tanto, se trata de una de las etapas más temidas por los seres humanos, ya que, sea cual sea la interpretación que hagamos sobre este fenómeno, terminará siendo un misterio que sólo descubriremos en cuanto llegue el momento de partir. Por ello, la realidad de la muerte, genera en los hombres un sentimiento de angustia e incertidumbre por su destino final.

Soren Kierkegaard, Filósofo y teólogo danés del siglo XIX, existencialista cristiano, considerado el padre del existencialismo, nos presenta un planteamiento que puede servirnos al momento de abordar el tema de la muerte. 

14 de septiembre de 2010

La Felicidad en la Ética a Nicómaco de Aristóteles (Lib. I)

Aristóteles, en el libro primero de la Ética a Nicómaco, se refiere a la felicidad como un cúmulo de bienes, idea que hemos de profundizar más adelante. “Bien es aquello a que todas las cosas tienden”[1]. En efecto, todas las ciencias, artes, estudios, trabajos… tienden a un bien determinado; más aún, todo ser humano en su actuar tiende a un bien determinado. Sin embargo, no todos los bienes son iguales. En efecto, “los bienes pueden decirse de dos modos: unos por sí mismos y otros por éstos”.[2] Es decir, hay bienes que por sí solos son suficientes, no necesitan de nada más para constituirse como tales; mientras que otros existen en base a estos otros.  
“Si existe, pues, algún fin de nuestros actos que queramos por él mismo y los demás por él, y no elegimos todo por otra cosa -pues así se seguirá hasta el infinito, de suerte que el deseo sería vacío y vano – es evidente que ese fin será lo bueno y mejor.”[3] Con respecto a esto, Aristóteles se plantea la posibilidad de un bien por el cual todos los demás alcancen su sentido. Efectivamente, este bien por el cual elegimos todas las cosas es la felicidad: ella es quien da sentido a todo cuanto hacemos.

12 de septiembre de 2010

San Agustín, Enarraciones sobre los salmos. Comentario al Salmo 83

Los Salmos ocupan un lugar muy importante dentro de la Biblia. En total son 150. El conjunto de todos los salmos conforman el salterio. Son atribuidos a autores diversos siendo los más destacados el rey David y el rey Salomón; otros, en cambio, son anónimos. En las Enarraciones Sobre los Salmos San Agustín nos legó un gran número de conocimientos filosóficos y teológicos, los cuales parten de la enseñanza cristiana contenida en las Sagradas Escrituras.
En esa obra San Agustín ha vaciado gran parte de su pensamiento y de su sentir sobre la felicidad. En nuestra investigación hemos localizado muchos salmos referentes a la alegría, el gozo y la felicidad [1], comentados por San Agustín. Entre ellos resalta el salmo 83, y lo hemos considerado de mayor interés para nuestra limitada investigación.

11 de septiembre de 2010

La felicidad en Juan Pablo II

Entre los filósofos y teólogos contemporáneos de formación escolástica encontramos a Juan Pablo II.[1]  Se doctoró en filosofía en el Angelicum, Roma, regidos por los Dominicos, correligionarios de Tomás. Se llama Angelicum, por el título de Doctor Angelicus dado a Santo Tomás.
Desde su ordenación sacerdotal hasta el postconcilio, 19 años, Karol Josef Wojtyla celebró según el misal de Pio V que comenzaba con el versículo 4 del salmo 43: “llegaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría”, y seguía: “te alabaré gozoso con la cítara, oh Dios, Dios mío”[2]. Así, pues, Jesús es signo de Dios, signo de la felicidad misma, en Él la felicidad se ha encarnado.
Entre todas las obras del Papa Juan pablo II, hemos de abordar su pensamiento sobre la felicidad expresado en su primera encíclica Redemptor Hominis[3]. En ella, se propone como tema central la redención del ser humano en Jesucristo. Esta encíclica nos brinda múltiples aportaciones sobre la felicidad.

LA ESCOLASTICA EN EL SIGLO XIX Y XX

A partir del renacimiento la Escolástica fue subestimada, hasta el punto de llamarla la “era de las sombras”. Sin embargo, la iglesia la ha conservado siempre como un gran tesoro intelectual. En especial la filosofía de Santo Tomás de Aquino, personificación de la escolástica.
            Consecuente con esa realidad, el papa León XIII, al hablar en 1879 sobre la formación que había de darse en las universidades católicas, hizo saber: “nada nos es más grato ni más apetecible como el que todos suministréis con la máxima riqueza a la estudiosa juventud los ríos purísimos de sabiduría que sin cesar manan de la riquísima fuente del Angélico Doctor.”[1] Así reafirmó que para la Iglesia la Escolástica era la base filosófica para el pensamiento cristiano.  
Igualmente el papa Pio XII, en 1939, reafirmó esta decisión: “Sabiamente hase instituido y rigurosamente ha de cumplirse, que los profesores enseñen totalmente la filosofía racional y la teología y formen en ellos a los alumnos según el método, doctrina y principios del Angélico Doctor y los sigan rigurosamente.”[2] Según esto, los seminarios y universidades católicas han de ser instruidos, con mayor razón, en los conocimientos y métodos producidos durante la escolástica, “rigurosamente”, como dijo el Papa. 


[1] LEON XIII, Aeterni Patris Filius 17
[2] Pio XII, A los alumnos del Santuario 3

La Felicidad en Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino, es, sin duda, la figura representativa de la escolástica. De allí que se le considere el más grande de los filósofos cristianos. Tomó como tarea principal en su vida filosófica interpretar desde una visión cristiana las obras de Aristóteles. Con respecto a nuestro tema, Santo Tomás nos ha dejado su comentario a la Ética a Nicómaco. 
En dicho comentario, Santo Tomás analiza la idea de la felicidad. En primer lugar la conceptúa como un bien, que ya Aristóteles definía como “aquello a que todas las cosas tienden”[1]. El comentarista advierte que “ha de considerarse que dos son los principios de los actos humanos: el intelecto o razón y el apetito, que son principios que mueven, como se dice en el libro Del Alma… Todo esto esta ordenado a un bien como fin.”[2] Así pues, los actos humanos ya sean de apetito –de las apetencias naturales-, o de la razón, en las que nuestro intelecto tiene la prioridad, entre las cuales distinguimos lo especulativo y lo práctico,  tienden a un bien determinado como fin. Así, pues, distinguimos los actos de hombre, según los cuales actuamos movidos por los apetitos y por tanto son aéticos, y los actos humanos, donde interviene propiamente la razón y la libre voluntad: éstos son éticos. Ambos, tienden a un bien como fin. Ahora bien, la felicidad es un bien al que todos tienden.
Sin embargo, la historia enseña que el ser humano se equivoca, pues muchas veces busca como real lo que es apariencia de bien, lo que se llama en la Escolástica “el mal bajo apariencia de bien”. Ven el mal como un bien; y lo siguen porque siempre se tiende al bien.